
La pintura automotriz es el sistema de productos que protege y da color a la carrocería de un vehículo: masilla para corregir abolladuras, fondo o primer para dar adherencia, color base o monocapa y barniz transparente.
La pintura automotriz es el sistema de productos que protege y da color a la carrocería de un vehículo: masilla para corregir abolladuras, fondo o primer para dar adherencia, color base o monocapa y barniz transparente. Se aplica generalmente con pistola y exige una preparación cuidadosa de la superficie.
Un buen trabajo de latonería y pintura no depende solo del color. Detrás del acabado hay un sistema completo: masilla plástica para nivelar golpes, fondos que protegen el metal y rellenan rayas de lija, el color y, en la mayoría de los vehículos modernos, un barniz que aporta brillo y protección contra el sol. Cada capa debe ser compatible con la anterior para evitar arrugas, desprendimientos o pérdida de brillo.
En esta categoría encuentras productos para talleres de latonería, pintores automotrices y particulares que hacen retoques. Hay pinturas de acabado directo, sistemas bicapa de base y barniz, fondos de relleno, fondos para metal desnudo y masillas de distintos tipos. Para igualar un color de fábrica conviene tener el código de pintura del vehículo, que suele estar en una etiqueta en el marco de la puerta o en el compartimiento del motor.
Se mezcla con un catalizador y se usa para rellenar abolladuras y desniveles de la lámina. Cura rápido, se lija con facilidad y deja la base lista para el fondo.
Se aplica sobre masilla y lámina lijada para sellar, rellenar rayas finas y dar adherencia al color. Existen fondos de un componente y fondos catalizados de mayor espesor y dureza.
Formulado para adherirse directamente sobre acero o lámina galvanizada expuesta. Ayuda a prevenir la corrosión en zonas donde la pintura original se perdió por completo.
Da color y brillo en una sola etapa, sin barniz. Es habitual en colores sólidos, vehículos de trabajo, maquinaria y piezas donde se busca un sistema más sencillo.
Una base de color, sólida, metalizada o perlada, se cubre con barniz transparente que aporta brillo, profundidad y protección UV. Es el sistema más usado en vehículos actuales.
Sigue siempre la ficha técnica del producto: dilución, número de manos y tiempos de secado cambian según la formulación.
Cuéntanos la superficie y el uso; un asesor te recomienda el sistema y la cantidad.
Por lo general está en una etiqueta o placa ubicada en el marco de la puerta del conductor, en el compartimiento del motor o en la maleta. El código permite buscar la fórmula del color, aunque conviene comparar con una muestra porque el sol cambia el tono con los años.
La monocapa da color y brillo en una sola etapa. La bicapa separa funciones: una base aporta el color y un barniz transparente aporta brillo y protección. Los colores metalizados y perlados casi siempre requieren sistema bicapa.
No es recomendable. El fondo sella la masilla, rellena las rayas de lija y mejora la adherencia del color. Sin él pueden notarse las reparaciones, aparecer burbujas o desprenderse la pintura, sobre todo en zonas donde el metal quedó expuesto.
Depende del producto, del espesor aplicado y de la temperatura. Algunos barnices permiten pulir al día siguiente y otros necesitan más tiempo de curado. Revisa la ficha técnica; pulir antes de tiempo puede marcar o deslucir el acabado.
Para abolladuras en lámina se usa masilla plástica de dos componentes, que se mezcla con su catalizador. Para detalles finos y poros existen masillas de acabado más finas. En piezas plásticas conviene una masilla flexible compatible con ese material.