
Un fondo o primer es la primera capa que se aplica sobre una superficie antes de la pintura de acabado.
Un fondo o primer es la primera capa que se aplica sobre una superficie antes de la pintura de acabado. Sirve para mejorar la adherencia, sellar la porosidad, uniformar la absorción y, en el caso del metal, inhibir la corrosión. Sin el fondo adecuado, el acabado dura menos y se desprende con facilidad.
Muchos problemas de pintura no vienen del acabado, sino de lo que hay debajo. Una pared nueva que absorbe de forma desigual, una reja con óxido incipiente o una lámina galvanizada lisa no ofrecen buen anclaje para la pintura. El fondo resuelve eso: penetra en los poros, crea una base pareja y deja una superficie preparada para recibir la capa final.
Existen fondos para cada sustrato y para cada tipo de sistema. Los hay base agua para friso y concreto, alquídicos y epóxicos para metal, específicos para galvanizado y aluminio, y selladores para madera. Escoger el correcto depende de la superficie, del ambiente y de la pintura que irá encima, porque no todos los fondos son compatibles con todos los acabados.
Base agua, sella la porosidad de paredes nuevas o reparadas. Reduce el consumo de pintura de acabado y ayuda a que el color quede uniforme.
Contiene pigmentos inhibidores que frenan la oxidación del hierro y el acero. Puede ser alquídico, epóxico o rico en zinc según la exigencia del ambiente.
Formulado para adherir sobre zinc, aluminio y otros metales lisos donde los fondos convencionales pierden anclaje. Incluye los wash primer y algunos fondos epóxicos específicos.
De dos componentes, con alta adherencia y resistencia química. Es la base de muchos sistemas industriales sobre acero y concreto, y admite acabados epóxicos o de poliuretano.
Cierra el poro de la madera, controla la absorción y facilita el lijado. Se usa antes de esmaltes, lacas o barnices para lograr un acabado parejo.
Sigue siempre la ficha técnica del producto: dilución, número de manos y tiempos de secado cambian según la formulación.
Cuéntanos la superficie y el uso; un asesor te recomienda el sistema y la cantidad.
El fondo mejora la adherencia de la pintura, sella la porosidad y uniformiza la absorción de la superficie. En metal, además, inhibe la corrosión. Gracias a él, el acabado rinde más, el color queda parejo y la película dura más tiempo sin pelarse ni ampollarse.
El sellador se usa sobre superficies porosas como friso, concreto o madera para cerrar el poro y controlar la absorción. El fondo es un término más amplio que incluye productos con funciones extra, como inhibir la corrosión en metal o dar adherencia sobre galvanizado.
En algunos casos sí, por ejemplo al repintar una pared en buen estado con el mismo tipo de pintura. Pero sobre superficies nuevas, porosas, metálicas o reparadas, omitir el fondo suele causar manchas, mayor consumo de pintura y desprendimientos prematuros.
Se necesita un fondo específico para galvanizado, como un wash primer o un fondo epóxico apto para zinc. Antes hay que desengrasar bien la lámina, porque suele venir con aceites de fábrica. Los fondos alquídicos comunes no se recomiendan directamente sobre galvanizado.
Depende del tipo de fondo, la temperatura y la humedad. Los base agua suelen admitir repinte en pocas horas, mientras que los alquídicos y epóxicos pueden requerir más tiempo. La ficha técnica indica el intervalo mínimo y, en sistemas de dos componentes, también el máximo.